lunes, 6 de diciembre de 2010
La ilustración y la ciencia de la naturaleza humana.
La ilustración es la liberación del hombre de la tutela a la que el mismo se ha sometido. Esa tutela se dice ser que es la incapacidad del hombre para utilizar su entendimiento sin ser dirigido por otro; aunque si se nos pregunta… ¿vivimos en una época ilustrada?... la respuesta es… no; pero vivimos en una época de ilustración.
A los que querían dirigir nuestro pensamiento, son los guardianes, llamados así por Kant; quienes eran los líderes tradicionales de la sociedad europea; los sacerdotes y los aristócratas. La sustitución de estos guardianes definió la misión de la ilustración. El objetivo de esto era sustituir la religión (el sacerdote) y la tradición (el aristócrata) por el estudio de la naturaleza (la ciencia), y el resultado de la ilustración fue el inicio de la secularización del pensamiento europeo.
El ídolo de la Ilustración fue Isaac Newton; Newton fue la luz de la ilustración, y los philosophes se propusieron hacer en el ámbito de lo humano lo que Newton había hecho en el ámbito del universo. A lo largo del siglo XVIII se extendió la alfabetización y de esta manera la gente corriente pudo hacer caso de la exhortación de Kant: ¡Sapere aude! Que significa, atrévete a saber.
La ilustración comenzó en Inglaterra y se desarrolló de manera diferente en cada país. El reino del absolutismo medieval fue sustituido paulatinamente por una monarquía constitucional y una democracia parlamentaria; los intelectuales de la ilustración no eran perseguidos, ni suprimidos, ni censurados sus escritos, ya que los filósofos británicos no denunciaban la religión.
En Prusia el principal estado alemán, la Ilustración se alió con el gobierno autocrático de Federico el Grande, quién creó un gobierno democrático; el ejemplo de Prusia muestra que los pensadores de la Ilustración no siempre eran partidarios de un gobierno democrático, sino de un gobierno racional fundado en la ciencia. En Rusia, los zares Pedro el Grande y Catalina la Grande intentaron imponer la ilustración de acuerdo con el modelo prusiano, pero esta llegó a echar raíces poco profundas en la cultura rusa.
Francia constituyó una anomalía porque allí la Ilustración estaba separada del poder político. La monarquía de los borbones sometió todas las publicaciones a una censura rigurosa y, a diferencia de Inglaterra o Alemania, los intelectuales fueron excluidos de los puestos de influencia política, ya que no había parlamento que controlara el poder de lo reyes ni que representara a la gente corriente.
La iglesia católica (que era la iglesia oficial) y los philosophes franceses desarrollaron un intenso odio hacia la religión como una institución nefasta que intentaba mantener a sus creyentes en un estado de ignorancia.
Con el fin de reformar la sociedad según las ideas científicas, era necesario investigar científicamente la naturaleza humana. Una vez comprendida la naturaleza humana, se podía reorganizar la sociedad y el gobierno para acomodarlos a la naturaleza humana, de lo derivarían la virtud y la felicidad.
En el siglo XVIII, las ciencias humanas empezaban a ser socialmente importantes porque sus descubrimientos podían ser utilizados por los reformadores y los revolucionarios para construir sociedades mejores.
A finales del mismo siglo, especialmente después de los horrores de la revolución francesa, algunos pensadores empezaron a preocuparse por los peligros de la investigación racional acerca de la naturaleza y la sociedad humanas.
¿Es posible alcanzar el conocimiento?
Cuando los filósofos del siglo XVIII investigaron la naturaleza humana, inspirados por la ciencia newtoniana, volvieron a plantear el problema de la posibilidad del conocimiento humano, y aunque la revolución científica representó un gran triunfo de la razón humana, terminó por arrojar dudas sobre la posibilidad del conocimiento. Inmediatamente después de Newton surgieron filósofos de orientación psicológica que examinaron la mente y la naturaleza humana; y concluyeron que ninguna opinión estaba libre de la posibilidad de errar, y que podía ponerse en duda incluso la propia existencia del mundo físico estas fueron las conclusiones a las que llegaron los filósofos George Berkeley y David Hume.
George Berkeley (1685-1753)
El idealismo de Berkeley
Berkeley al igual que Descartes y Locke, quería dotar a la filosofía de una base nueva y segura pero temía que el materialismo newtoniano pusiera en peligro la fe en Dios. Berkeley vio que el camino de de las ideas de Descartes y Locke había abierto la puerta al escepticismo; ya que Locke y Descartes creían en la existencia de objetos reales que son causa de nuestras percepciones.
Berkeley creía que el desafío de los escépticos provenía de otro supuesto que compartimos todos; que la materia (las cosas) existe independientemente de nuestras percepciones. Locke afirmaba que todo lo que conocemos son nuestras ideas. Berkeley añadía que las ideas son todo lo que existe. En cambio Descartes no quería que renunciáramos a la creencia de que los demás tienen mente; Berkeley no quería que renunciáramos a la creencia de que el mundo físico existe. Ambos autores llevaron a cabo una introspección radicalmente reflexiva y establecieron e programa de la posterior investigación psicológica.
¿Por qué vemos al mundo en tres dimensiones y no en dos?
Una base importante de de nuestra creencia en los objetos externos es que los vemos en tres dimensiones, incluida la dimensión de la profundidad, es decir la distancia a la que los objetos se encuentran de nosotros; por ejemplo, a medida que un amigo se separa de nosotros lo vemos cada vez más lejos, pero si examinamos nuestra imagen retiniana lo que descubrimos es solo que la imagen de nuestro amigo se va haciendo cada vez más pequeña; podemos observar que a nuestro amigo se le ve más pequeñito, pero la experiencia subjetiva que tenemos es que sólo se va alejando, no que se va encogiendo. Es así como se plantea el problema de cómo es que se perciben tres dimensiones cuando en la retina sólo pueden verse dos.
La respuesta de Berkeley fue que hay otras sensaciones que son las que proporcionan las claves de la distancia. La importancia del argumento de Berkeley se pone mejor de manifiesto cuando generalizamos el problema a toda experiencia visual.
Convivir con el escepticismo: David Hume (1711-1776) Hume analizó la naturaleza humana tal cómo la descubrió en sí mismo y en el comportamiento de los demás. El propósito de Hume era sustituir la metafísica por la psicología y terminó mostrando que la razón era incapaz por sí misma de producir conocimientos útiles acerca del mundo.
Hume ha sido considerado como el gran escéptico, el hombre que de mostró que no sabemos absolutamente nada con certeza; sin embargo es mejor conocido como el primer filósofo post-escéptico, ya que pensaba que el escepticismo había sido establecido por Berkeley y otros. Que Platón, Aristóteles y la religión habían pretendido proporcionarnos.
Hume intentaba descubrir cómo llegamos a establecer conclusiones causales e inductivas, no estaba interesado en su validez. Descubrió que la razón no tenía nada que ver en ello, pero esto no significa que negase la validez de la causalidad y la inducción. Hume advirtió que esta misma tendencia generalizadora se da también en los animales. El conocimiento práctico que los animales tienen del mundo es casi perfecto aunque no estén dotados de razón.
Los contenidos de la mente.
Hume comenzó su investigación de la naturaleza clasificando los contenidos de la mente, algo parecido a lo que habían hecho Locke y Descartes. Estos autores habían denominado “ideas” a estos contenidos, pero Hume siguiendo al filósofo Francis Hutcheson (1694-1746), sustituyó este término por “percepciones”. Las percepciones se dividen luego en dos tipos: impresiones e ideas. Las impresiones son lo que hoy denominamos sensaciones, mientras que las ideas eran para Hume copias menos intensas de las impresiones. Tanto las impresiones como las ideas provienes, bien de las sensaciones de los objetos externos, o bien de la reflexión, con lo que Hume se refería a las experiencias emocionales (a lo que también llamaba pasiones). Las pasiones son de dos tipos: pasiones violentas como el amor, el odio y las demás emociones que normalmente denominamos pasiones; y pasiones tranquilas, como los sentimientos estéticos y morales.
Hume distinguió entre percepciones simples y complejas. Una impresión simple es una sensación singular e indivisible, como por ejemplo un punto azul de tinta. La mayoría de las impresiones son complejas ya que nuestros sentidos están expuestos normalmente a muchas sensaciones simples a la vez.
Las ideas simples son copias de las impresiones simples, mientras que las ideas complejas son agregados de las ideas simples, esto significa que las ideas complejas pueden no corresponder con exactitud a una impresión compleja. Las impresiones nos ponen en contacto con directo con la realidad a través de la percepción, pero las ideas pueden ser falsas y no corresponder a nada. Todas las percepciones complejas están construidas a partir de nuestra experiencia de las simples y pueden analizarse completamente en sus componentes simples.
La asociación: la fuerza de la gravedad en la mente.
Cuando consideramos como se construyen las percepciones complejas a partir de las elementales, llegamos a lo que Hume consideró su contribución más importante a la ciencia de la naturaleza humana: su doctrina de la asociación de las ideas.
Las palabras de Hume ponen de manifiesto la influencia de Newton sobre el pensamiento psicológico del siglo XVIII. Para Newton, la gravedad era la fuerza de atracción que unía los componentes elementales del universo. Para Hume la asociación es una forma de atracción que tiene unos efectos tan extraordinarios en el mundo mental como en el natural. Así, para Hume la experiencia humana compleja (las ideas humanas complejas) no es en el fondo más que un conjunto de las ideas simples, (derivadas de las impresiones) unidas entre sí por el principio de la asociación.
La ley causa-efecto es la ley más importante que subyace a la mayor parte de los razonamientos cotidianos, por ejemplo si queremos levantar el brazo, éste se elevará. Sin embargo, las causas no se perciben directamente, sino que lo que vemos es una conexión regular de dos acontecimientos: el sentimiento de nuestra intención y el subsiguiente movimiento del brazo. Es así que Hume sostuvo que la creencia en las causas se aprende por experiencia.
La reafirmación del sentido común: La escuela Escocesa.
La recuperación del realismo
De acuerdo con el modelo propuesto por Descartes y Locke, la mente no conoce los objetos mismos, sino que sólo entra en contacto con sus copias (las ideas) proyectadas en la consciencia. Reid creía que este había sido el primer paso hacia el escepticismo, ya que si la mente funcionaba como Descartes y Locke había dicho, no habría forma de garantizar que las ideas fueran copias verdaderas de los objetos, ya que nunca podrían examinarse los ob jetos mism os para compararlos con sus representaciones.
Reid fundó la filosofía del sentido común eliminando la fotocopiadora; volvió a la antigua concepción aristotélica según la cual la percepción simplemente registra el mundo tal como es.
Reid también planteó dos cuestiones que serían relevantes para la pasicología posterior. En primer lugar rechazó la idea (que podemos encontrar en Berkeley, Locke, Hume y Kant) según la cual la experiencia consciente está formada por fragmentos y elementos de sensaciones. Como tenemos experiencia directa de los objetos tal y como son, no es necesario postular una especie de gravedad de la mente o fuerza de las sensaciones que mantengan unidas las impresiones complejas y las ideas. Reid conoció que se podían analizar artificialmente las impresiones complejas y las impresiones simples, pero negó que la hacer esto se obtuviera la materia prima de la materia, las sensaciones puras. Para Reid la materia prima de la experiencia eran los objetos mismos.
Según Reid, estamos dotados por naturaleza de ciertas facultades innatas y de ciertos principios mentales que nos permiten conocer el mundo con exactitud, al tiempo que nos proporcionan las verdades esenciales.
Entre los filósofos escoceses, un discípulo de Reid llamado Dugald Stewart dio un importante paso hacia la psicología. Stewart, más próximo a Hume que Reid, abandonó el término “sentido común” y utilizó ampliamente conceptos asociativos.
La ilusión trascendental: Immanuel Kant (1724-1804)
La filosofía kantiana: la reafirmación de la metafísica
Como Hume, Kant comenzó con el marco de referencia cartesiano básico, pero lo desarrolló de una manera muy diferente. Kant llamó phenomena al mundo de la experiencia (el mundo tal y como es percibido en el Teatro Cartesiano o mundo fenoménico). Al mundo de las cosas en sí mismas lo llamó noúmena. Como asi todos en el siglo XVIII, Kant consideró la física newtoniana como el paradigma del auténtico conocimiento humano.
Kant pensó que la filosofía empirista había perdido el rumbo porque había hecho la suposición intuitiva natural de que los objetos externos nouménicos se imponen al entendimiento, que se amolda a ellos. Para Kant la filosofía de Hume demostró que algo debía de haber equivocado en el supuesto ingenuo de que la mente se amolda a los objetos cuando este supuesto termina conduciendo al escepticismo. Kant volvió del revés la suposición implícita de Hume: en lugar de ser la mente la que se amolda pasivamente a los objetos, Kant propuso que fuesen los objetos los que se amoldasen a la mente, que impondría activamente a la experiencia.
Kant y la psicología científica
Kant creía que la psicología definida como el estudio introspectivo de la mente no podía ser una ciencia por dos razones. En primer lugar, porque no creía que se pudiese medir cuantitativamente un número suficiente de aspectos de la consciencia como para que fuera posible elaborar ecuaciones newtonianas de la mente. En segundo lugar porque según Kant toda ciencia tiene dos partes: la parte empírica que implica observación y experimentación, y la parte racional o metafísica, que comprende las bases filosóficas que justifican la aspiración de esa ciencia empirica a producir conocimientos. Kant creía haber proporcionado el fundamento metafísico de la ciencia física con su explicación de la experiencia humana, la Crítica de la razón pura.
Sin embargo Kant sostuvo que la psicología racional es una ilusión, el objeto de la psicología racional (lo trascendental). El alma no tiene contenido, es puro pensamiento y tiene sólo existencia nouménica no fenoménica. En términos lockeanos, Kant afirmó que no hay una capacidad introspectiva de reflexión porque el yo no puede observar nuestro propio pensamiento. Hay un yo empírico, claro está, que consiste en la suma total de nuestras sensaciones o contenidos mentales y que sí podemos estudiar por medio de la introspección.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario